Retrato de mi pasión
Dulce fricción que atrae dolor y se lleva placer
Apagado fuego que se extiende
Bestia, maldita bestia
Impregna en mi piel tu repulsivo aliento,
Transgrédeme como sólo tú sabes hacerlo,
Abusa tanto como han violado a esta alma,
Este inútil e imperfecto despojo de cuerpo.
Ahoga entre tus sucias manos mi martirio,
Sucias manos callosas que tejen mi delirio,
Inunda mi ser desnudo en pudor vacío,
Súmeme en tu laberinto lleno de frío.
Sacia tu furia ajena en el deseo cobarde,
Sacia tu repugnante e insaciable hambre,
besas mis suaves piernas cual vil amante,
bestia, maldita bestia, fiel asesino de castidades.
En clases
En la ignota oscuridad

(Ensayo de En la cripta de H.P. Lovecraft)
El hombre que teme irremediablemente. El hombre que se esconde como un niño en un rincón oscuro, tapándose los ojos, envuelto en la penumbra de la que ha huido en esas pesadillas que le atemorizan.
El verdadero terror que atrapa al hombre no radica en absoluto en lo que éste conoce, sino en aquello que se encuentra a los lejos; entre esa niebla que el suspenso y el miedo a lo desconocido le han provisto.
El hombre no huye de lo conoce, ya que en la memoria tiene presente cada ángulo, cada vértice de las figuras con las que convive. En cambio, esa cara descolorida, ese rostro en las sombras, ese extraño nombre y los sonidos que abundan en el supuesto silencio, y nos hacen sentir incapaces de atraparlos, viéndonos a nosotros mismos desprovistos de consuelo, con el rostro cubierto de falaz miedo. Esas son indudablemente las razones de por qué temer.
El género de horror y los grandes maestros de éste, conocen nuestras debilidades, y se aprovechan además de ellas, de esa curiosidad infantil, que nos mantiene presos, víctimas de los calabozos de una retorcida imaginación, pues ahora no sólo tememos a lo desconocido, sino a lo desconocido que estamos por conocer.
En la cripta, H.P. Lovecraft nos envuelve entre letras escalofriantes, nos presenta a fantasmas tras las paredes que nos cuentan secretos a voces, incita a los demonios que guardamos dentro a salir y clamar rencorosos, su espacio en este plano que creemos dominar.
Lovecraft, como todo un maestro del terror y el suspenso, nos atrapa en su sobrenatural forma de escribir, nos invita a navegar con los ojos bien abiertos y los sentidos totalmente despiertos en esas 210 páginas que integran este fabuloso libro de historias taciturnas, sombrías, fantasmales y extraordinarias.
En el primer cuento, homónimo al título de este taumatúrgico libro, Lovecraft nos ilustra como el deseo de venganza puede sobrepasar las barreras más extraordinarias, incluso las de la muerte. La muerte se vuelve un juguete ante los deseos de ese hombre ambicioso que anhela a toda costa, reclamar hasta la última ofensa de que ha sido víctima.
El libro consta de nueve relatos fantásticos, sumiéndonos en el deseo de venganza que atraviesa fronteras; en la soledad y la ausencia que se transforman en el delirio que llevan a más de uno de nuestros protagonistas a cometer los actos más terriblemente horrendos que podríamos imaginar.
En la cripta, Las ratas en pared, El color surgido del espacio, La música de Erich Zann, El grabado en la casa, La llamada de Cthulhu, Aire frío, El ser en el umbral y El Terrible Anciano, vamos descubriendo uno a uno los distintos rostros que se esconden detrás del genio perverso de Lovecraft.
Lovecraft nos presenta como a un espejo a ese hombre que tirita más de miedo que de frío, como un niño; a ese hombre que clama venganza desde la muerte, por la muerte; al melancólico joven que busca desesperado la Rue d´Auseil, turbado ante la música de aquel seductor y a la vez horrible violín.
Encontramos tras las letras del genio, grabados y a ancianos dementes evocando sus más perversos deseos, mientras las páginas de un libro tan viejo como el mismo tiempo, permanecen abiertas, mostrándonos ese espantoso retrato de carnicería.
Lovecraft nos presenta al final, a modo de cierre, un taciturno y luctuoso retrato de senectud. Nos ilustra a un viejo lobo marino, que gracias al tiempo y el espacio que se cizaña en derrotarnos, nos ofrece como un cristal empañado su ya casi olvidada juventud. Sin embargo no todo es lo que parece, y el destino da volteretas que a veces arrojan terribles e inesperados resultados.
Las letras de Lovecraft nos conducen a laberintos inusitados, a carreteras imprevistas y a finales tan sobrenaturales como aquellas historias que les han dado a la vez, vida y muerte.
Alondra Vázquez
Letras sucias

Envuélveme entre tus letras. Estoy de frente, desnuda ante la portada naranja, atenta, lívidamente atenta a tu música obscena. Preséntame a quien haces llamar tu doble: Henry Chinaski. Conóceme, y déjame entrometerme en cada página como lo he hecho antes. Bukowski, no arrebates de mis manos esta música de cañerías a la que me he arrojado un rato para viciarme de ese perverso deseo que por ti me persigue hace años.
Obsceno, crudo, sucio, amargo, taciturno y desdeñoso. Alcohólico empedernido y amante desconocido; Bukowski me ha vuelto a atrapar con su encanto habitual. Música de cañerías es sin duda una obra perversa y grotesca, donde Bukowski nos invita con cada uno de estos magníficos relatos cortos a conocerlo un poco.
Somos entrometidos por naturaleza, y cuando no hay ninguna novedad en este absurdo mundo que gira a cada momento, nunca está de más indagar y viajar con otros, revolcarnos un rato en el dolor y el placer ajeno y hacerlo nuestro; pero cuidado, a veces un paso mal dado te puede condenar sin retorno, como le sucede a muchos lectores de éste y otros autores. Sin embargo, el peligro de quedar atrapado para siempre entre estas sucias letras hace más exquisita cada aventura.
Una cerveza en el bar de la esquina, y un libro con portada naranja y una chica de espaldas totalmente desnuda, hacen sin duda una gran compañía en esas tardes de ocio y frío. En esas noches heladas a lado de un cigarrillo y la última copa de vino, con el fin de masturbarnos un poco con las letras sensuales y grotescas que quieren jugar en nuestra cabeza, proporcionándonos un lento y luego rápido cambio del ocio al placer.
No hace falta leer consecutivamente, no hace falta seguir una secuencia, puedes continuar con la historia que sigue o simplemente abordar una aún más lejos. Puedes simplemente recordar que exactamente no fue Bernadettte para más tarde besar a Lilly. Presentarte a una dama salvaje, o simplemente ir al funeral de tu padre, sentado en un bar enfrente de la funeraria.
Recorrer las páginas obscenas de Bukoswki es perdernos sin retorno en ese manantial de placeres culposos, de delicados placeres, envueltos en sucias letras que nos atrapan sin retorno.
Más de una vez me he perdido entre las historias de Chinaski, y volver al mundo real se torna algo difícil, sintiendo que la excitación y el deseo poseen a mi mente y mi cuerpo. Sentirme en el punto g de mi delirio, para volver a esa realidad en la que mi único deseo es retornar a esa locura. Es difícil terminar un relato y dejar pendiente el siguiente, pero es todavía peor, una labor titánica, tener que abandonar y dejar a medias un relato que me tiene atrapada por completo y postergar el encuentro con Chinaski y sus retorcidas locuras para otra hora u otro día.
Bukowski sabe utilizar muy bien la lengua para conquistar a una mujer. Sabe atraparte entre esas letras juguetonas de amante, para luego arrojarte suavemente a las manos de la locura. Cuidado, Bukowski puede hacer despertar aquellas pasiones más ocultas y enviciarte un rato, jugar con el placer culposo de tus más oscuros años, y hacerte revolcar por momentos de placer. La única solución que encuentro es dejarte atrapar entre el manto seductor de las letras de Charles, y hacer arte ahí, mientras el regocijo del placer domina por completo tu ser.
Alondra Vázquez
2:25 a.m.
Justamente
A gritos
Sentimientos encontrados
y me extrañaré a mí junto a ti.
Extrañaré tu cuerpo lejano.
Extrañaré tu besos, tan fielmente añorados.
Te extrañaré a ti...
Porque mi piel es la tuya.
Y mis labios son los tuyos.
Y el canto de mi cuerpo
sólo entona su marcha
cuando hace conjunto
con tu cuerpo desnudo.
Maldito deseo, me matas tan lento.
Dedicato a ti.
Odio cuando odio odiarte y te amo
...y sin embargo
Tiempo muerto

El tiempo que transcurre sin misericordia alguna de los pobres infelices que representan escenas de drama y comedia, la vida que pasa tan rápido, la llama que se extingue en un abrir y cerrar de ojos. El fugaz instante en el que la respiración se calma, el corazón se acelera para luego cesar el paso y dar lugar a aquel pálido y frío espectro, que nos espera del otro lado de la calle, disfrazada de mujer, detrás del volante de un auto.
David Olguín nos presenta a la muerte en sus distintas facetas, nos permite recorrer a su lado detrás de las letras de Amarillo Fúnebre, velatorios y funerarias de la ciudad de México. Nos deja conocer los rostros de una familia tan distinta, como todas, que va entretejiendo una fantástica historia a devorar.
David Olguín se esconde bajo el rostro de sus tres protagonistas, Sonámbulo, Serpiente y Taburete, nos presenta el tiempo y la muerte vista desde tres dimensiones. Nos vemos envueltos entre las páginas que acompañan la visión del mundo, de los viejos, de la familia y de la misma muerte.
Amarillo fúnebre nos remonta a esas horas tediosas en las que tenemos que alojarnos en nuestros pensamientos, mientras esperamos ansiosos porque termine el tan trillado velatorio. La muerte que se presenta dolorosa, imprevista, que nos arroja a sus manos frías y nos acaricia suavemente para dar fin a la vida a la que a veces buscamos aferrarnos tan fervientemente.
Despertamos de pronto sobresaltados por las pesadillas que nuestra mente nos ofrece, descubrimos envueltas tras un velo a la muerte, las mentiras y la vida, hábiles, coquetas, juguetonas y distraídas.
Ella está frente a nosotros, se desnuda, nos muestra su cuerpo perfecto, nos deja tocar su piel de serpiente, nos persigue y se nos ofrece. Ella finge que nos pertenece cuando juega a su antojo con nuestra mente. El color sepia palidece, y se vuelve un amarillo fúnebre que saluda en la calle Guerrero a la muerte.
Vamos descubriendo una conspiración real. La muerte nos vigila desde lejos con cada uno de sus distintos rostros femeninos, aunque al principio de los tiempos no hubiese sido hombre o mujer, en este tiempo se le apelara el calificativo femenino. A veces con impermeables amarillos, otras con largos vestidos oscuros.
Vemos de frente a la muerte que nos observa. Ella está ahí, la descubrimos en cada parada, en cada una de esas viejas funerarias, en cada funesta situación en que la tragedia nos hace participe. No desaparece, sus ojos siempre están fijos, como ese retrato colgado sobre la cama de la mujer que pende con esos ojos fijos en la nada, hermosamente muerta.
Un hombre dividido en tres. Historias funerarias que nos susurran al oído lo que esconden las lágrimas hipócritas, la falsa cordialidad, la locura misma que provoca el constante asecho de la muerte al verse descubierta, atrapada, enamorada. Vemos de frente algo que es tan cotidiano, algo tan trilladamente conocido, pero que a la vez nos va a atrapando. Somos parte de la concurrencia de esos velatorios, también estamos ahí, distraídos, distantes, a la expectativa.
Nos perdemos junto a un demente que busca desesperadamente en libros la respuesta que tanto necesita, nos vemos desde un ángulo despreocupado, otro un tanto hipócrita, ausente, distante. Nos sumimos en distintas cabezas que nos ofrecen escenarios distintos y a la vez deleitables.
La temporalidad de la conciencia. Un viaje a través del tiempo, una visión tridimensional, como ese mundo que se piensa en forma de pirámide. Unión de tiempos, tiempo muerto. David Olguín vive en la experiencia diseccionada de tres personajes que hilan una misma historia con vidas tan discordantes, tan distintas y distantes.
Alondra Vázquez
¡Vaya tiempo!

Mundo de cabeza

Lucía

Transcurren los días y no puedo dormir
las horas despegan del suelo hasta aquí
y el tiempo que vuela ya no se quiere ir
no puedo creer que ya estés junto a mí.
Me congela la idea de separarme de ti
mi pequeña princesa, eres parte de mí
jamás amé tanto como el día que te vi,
jamás en mi vida imaginé este sentir.
Hermosa y frágil muñeca de oro y marfil,
bríndame la sonrisa que me lleve a mi fin
Lucía es el bello nombre que escogí para ti,
bienvenida a mi mundo, bella parte de mí.
Gracias por llegar a mi vida e iluminar mis días y mis noches con esa sonrisa
Y continúan las letras

Ni a sorbos, ni a cucharadas Parte II

Plagio
Antes que nada, gracias a las personas que entran al sitio, ya sea sólo como espectadores, tanto como de distintas maneras. En verdad, me agrada que haya gente que aprecie lo que escribo.
Y bueno, entre mis curiosidades encontré cierta cantidad de sitios con escritos de mi autoría (para quienes no saben, todos y cada uno de los escritos presentes tanto en este blog como en el de mi cuenta de hotmail, y otra cuenta que ya abandoné hace años, en las cuales me hago llamar tanto Dead Angel como Valkyria, seudónimo que adopté recientemente, son totalmente de mi autoría), en donde algunos de los dueños y/o encargados de estos hacen ver como suyos.
Como he dicho anteriormente, me halaga el hecho de que mis escritos sean de su agrado, el único favor que pido para tomarlos es que se haga mención del autor, o que mínimo se me tome un poco en cuenta.
Me agrada compartir mis escritos, pero no gusto del plagio, así que pido de la manera más atenta, un mínimo de respeto, no sólo para mí, sino para otros escritores, y para con el derecho de autor.
Si te gusta algo, un escrito, un dibujo, claro que puedes tomarlo prestado, siempre y cuando o lo consultes con el artista, o hagas mención de éste.
Espero y esta entrada sea respetada y leída.
De antemano, gracias a quienes visitan el sitio, ya sea dejando su huella o no en el mismo.
Loca
Labios
en renta.,
en venta.,
en espera de los tuyos.
Labios, mis labios,
gritando a los tuyos
por un roce vago,
por un simple contacto.
Labios, mis labios
se encuentran sangrando,
se vuelven ajenos
tu dulce elixir ansiando.
Labios, mis labios
contra el tiempo
aguardando ese encuentro
sutilmente inesperado.
Labios, mis labios,
lejanos,
distantes a tus pasos
volviéndose locos sin el roce de tus manos.
Tu dulce bufón
Un simple impulso en tu vida,una loca y su dolor
una tonta que creyó en el amor
que tu corazón carecía.
Otro instrumento de tu sed indecente,
una vana tarde con frío,
un absurdo instante vacío,
sólo otro rato caliente.
El dulce bufón,
de lo que tu perversa mente creó
muñeca maquilada
al antojo de tus sábanas.
Y aunque nunca importo mi intención
déjame llorar un segundo más
tu ausencia, resentir tu indiferencia
abrazar mi deficiencia.
Morir en la manos
del hacedor de mis daños,
creer ciegamente
que me amas, que te amo.
Amante de trapo
Muñeca descompuestareordena tus ideas
su corazón te piensa
abandona la espera.
Recorre las líneas
de sus maltrechas curvas
y piérdete en las tibias
manos de su locura.
Desliza sus cabellos
en tu gentil cintura
tu vientre y su cuerpo
haciendo conjeturas.
Declinas la mirada
ante sus ojos fijos
tal vez no te sientas amada
pero él está contigo.
El tiempo y la distancia
no son más que barreras
de esta tonta ignorancia
que ataca como fiera.
La ausencia es el reproche
de ese torpe pasado
muerto de un sólo golpe
ahora aniquilado.
Muñeca de mi lienzo
convéncete que ha vuelto
olvida el tiempo muerto
y ese futuro incierto.
Esta nueva temporada
Lo siento pero ya no es invierno,no soy más aquella niña que conociste hace un tiempo,
lo siento, pero ya no te quiero,
mi ser no se mueve ni por tu más mínimo recuerdo.
Pasado, lo siento,
pero todo aquello que existió,
quedó en ese entierro,
del amargo corazón que condenaste a tu infierno.
No hay reproche alguno,
ni acto que condene todo aquello,
sólo una nota inocente,
que fluye sin dirección de mi mente.
El mundo gira,
y el mío no deja de moverse,
el universo se expande,
ya no somos los locos de siempre.
Todo concluye
y renace,
pero hay situaciones
que rompen los ciclos y no vuelven a darse.
Ambivalencia
Soy el demonio que te acechala culpable de tu decadencia
el rostro detrás del espejo que te observa
la razón primigenia de tus noches en vela.
Soy el ángel al que anhelas
la razón de tu espera
la musa que soñabas
la princesa de tu torpe cuento de hadas.
Soy tu ambivalencia
el encanto de tus letras
la esencia detrás de esas amargas fronteras
el límite a nuestro amor o demencia.
Amante de trapo
Muñeca descompuesta,reordena tus ideas,
su corazón te piensa,
abandona la espera.
Recorre las líneas
de sus maltrechas curvas,
y piérdete en las tibias
manos de su locura.
Desliza sus cabellos
en tu gentil cintura,
tu vientre y su cuerpo
haciendo conjeturas.
Declinas la mirada
ante sus ojos fijos,
tal vez no te sientas amadas
pero él está contigo.
El tiempo y la distancia
no son más que barreras
de esta tonta ignorancia
que ataca como fiera.
La ausencia es el reproche
de ese torpe pasado
muerto de un sólo golpe
ahora aniquilado.
Muñeca de mi lienzo
convéncete que ha vuelto
olvida el tiempo muerto
y ese futuro incierto.
Red (la niña que alguna vez maté)
- hola
- ¿A dónde deseas ir hoy, pequeña?
- ¿hoy?, quiero ir a donde sea.
- ¿Y dónde es eso, pequeña?
- sólo donde sea.
- ¿Y cómo podemos llegar allá?
- a mi donde sea se llega siguiendo el camino punteado, volteas a la derecha y das una vuelta a la izquierda.
- Bien, ¿y ya estaremos allá?
- no, pero cerca.
hola, soy red, no me gusta escribir con mayúsculas pero al sr. sub-in, sí, el sr. sub-in es un tonto, son dos señores en uno, y cada cual me saca de quicio... ellos me cuidan pero, yo los detesto. me agrada desarmarlos de vez en cuando, bueno, nos vemos otro rato, iré a armar unos cuantos rompecabezas.
Olvidé que te amaba

y por un momento
me vi entre sus sábanas,
ajena al tormento
que me provocaba.
Estuve en su cama,
aunque por dentro,
te pertenecía mi alma
sin percatarme del hecho.
Ahora todo cae,
este amor está muerto,
nuestro sentir,
a tus ojos se volvió una peste,
y yo para ti,
otra simple puta indiferente.
Asesinaste aquella ilusión
que juraste
duraría eternamente
ese secreto entre dos,
volviste amargo el destino.
Lo aniquilaste conmigo,
y ahora,
que estorbo en tu camino,
me abandonas,
me condenas al vacío sin ti,
me vuelves al abismo,
del que me rescataste hace siglos.
Mi confusión,
mi torpe decisión,
contribuyó a estrangular
ese cuento corto,
ese sueño del que ambos
queríamos para siempre viciarnos.
Pero esta ocasión no hay adiós,
hasta luego o un beso,
sólo el viento,
que trae consigo la memoria
de tus pasos y los míos
conduciéndonos por rumbos distintos.
Dime, por favor,
te lo suplico,
cómo arrancarte de mi piel,
estás impreso en mí,
has llegado tan profundo
como nadie, nunca antes,
por favor dímelo.
Cómo extirpar tu recuerdo,
cómo alejar tus asfixiantes besos,
cómo apartar el deseo,
de volver a estar bajo tus brazos,
junto a tu cuerpo.
Cómo olvidar que te amo...
y dejar morir en mi interior
ese caos que no cesa de nombrarte.
Cómo, cómo olvidar
que olvidé amarte,
y que ahora te amo
como nunca antes.
¿Escuela mágica de lenguas?
=)
Sueño compartido
Arlequina
Soy, de tu atuendo los colores,




